El escatológico Día del Señor -como día de juicio fue revelado por primera vez a través de Enoc para el mundo incrédulo de entonces (Judas 14-15). Desde tiempos remotos Dios vino anunciando Su día, desde el principio (Is. 46:11). Pero fue ampliamente detallado a través de los profetas del pueblo de Israel. En toda la Escritura encontramos seis aspectos básicos del Día del Señor:
-Es un día en el que sólo Dios será exaltado (Is. 2:11)
-Es un día de castigo para los que no creen (2° Pe. 2:9)
-Es un día agridulce para el Israel inconverso porque al principio será de oscuridad (Amós 5:18) pero también será el tiempo de su bendición, de recibir las promesas de restauración física y espiritual (Isaías 44:26, Ezequiel 18:31)
-Es antecedido por una señal en los cielos (Is., Joel 2:31-32)
-Es citado por Jesús como señal previa a Su señal, para la expectación de su Venida en las nubes y arrebatamiento de los santos, como se registra en el discurso de los Olivos y en Su revelación (Mt. 24:29-31, Mr 13: 24-27, Lc. 21:25-28).
Para Israel, el Día del Señor, que inicia después de comenzada la gran tribulación del anticristo, será como "escaparse del león para encontrarse con el oso" (Amós 5:19). Pero el Día del Señor es muy esperado por Israel porque significa que su restauración bajo el reinado de su Mesías está próxima a ocurrir.
Pero Israel deberá enfrentar primero al Señor, Él actuará contra su pueblo (Amós 4:12) para limpiar sus impurezas (Isaías 1:25). Por eso el profeta Amós les dice; "Ay! de los que suspiran por el día del Señor!"
El inesperado juicio de Dios antes de que las promesas finalmente se cumplan, será para Israel tan agridulce como el rollo pequeño que trae el ángel en Apocalipsis 10, el rollo cuyo contenido es la revelación del misterio de los profetas.
Hay otros "Días del Señor" referidos en la Biblia pero no son directamente escatológicos, es decir no están directamente vinculados con la Venida de Jesucristo. Pero se pueden relacionar con el período del milenio donde "todo utensillo estará consagrado al Señor" (Zac. 14:20-21) y todos "descansarán" bajo su higuera en paz con sus hermanos (Miq. 4:4.) El milenio es el período dedicado enteramente al Señor, donde sólo El será exaltado y no habrá lugar para maldad y crímenes.
Jesucristo hará cielos nuevos y una tierra nueva, y cada uno "descansará" no por cansancio, sino por la satisfacción de las obras creadas, de la misma manera que Dios, cuando creó los cielos y la tierra, vio que todo era bueno y se regocijó en ello en el séptimo día.
Tomando literalmente las cronologías bíblicas como es normal en la ortodoxia judía, éstas nos indican que la tierra tiene alrededor de seis mil años, y estaríamos ya a las puertas del séptimo milenio.
Viendo lo cerca que está el cumplimiento de las profecías de la Segunda Venida de nuestro Señor, no sería descabellado pensar que Dios apartó el séptimo milenio solo para Él, desde que concibiera siquiera la idea de nuestra creación.