Escatología es el estudio de las profecías de los tempos del fin. Como existen desacuerdos acerca de las circunstancias en las cuales se da el arrebatamiento, cada interpretación asume una postura determinada con respecto a ese evento. La mayor dificultad para ponerse de acuerdo siempre se centró en el "cuándo" Cristo rescatará a sus fieles, antes, durante o después de la gran tribulación. De cuatro escuelas básicas de interpretación, preterista, historicista, futurista e idealista, las tres primeras son las más conocidas. De entre las tres, nos inclinamos por la futurista, porque la Palabra de Dios indica que las profecías de los tiempos del Fin son para un periodo de tiempo determinado (la semana septuagésima de Daniel) que no se ha cumplido aún; y para que se cumpla, deben darse ciertas condiciones.
"Ustedes, en cambio, hermanos, no están en la oscuridad para que ese día los sorprenda como ladrón. 1° Tesalonicenses 5:4
[aquél día] vendrá como una trampa sobre los que habitan la tierra." Lucas 21:35
El término "los que habitan la tierra" es, en toda la Escritura, una referencia a los que son contrarios a Dios (impíos) Ellos serán los sorprendidos cuando Cristo se manifieste. Son los mismos que al verlo dicen: "escóndannos de la ira del Cordero, porque ha llegado el gran día del castigo" Ap. 6:16
Es decir que las profecías no se han venido cumpliendo a lo largo de los últimos dos mil años y en la actualidad, como sugiere el preterismo, porque la ira de Dios es mucho más que ciertos eventos aislados (terremotos, inundaciones). La ira de Dios es sobre todo el mundo, es precedida por una señal única en los cielos, el mundo reconocerá que se trata de la ira de Dios (Ap. 6:15-17).
Además "sólo el Señor será exaltado" en el día de su ira (Is. 2:11). Ese es un detalle no menor, ya que implica que no habrá ninguna otra autoridad o poder que se exalte en la tierra.
Ninguna de estas cosas ha sucedido aún, y todos los académicos futuristas y premilenialistas coinciden en que son eventos que se darán dentro o muy próximo al marco de tiempo del Fin. Tampoco podemos aceptar que las profecías escatológicas han sido todas cumplidas en la época de Jesús y las décadas siguientes (historicismo) porque, de ser así, estaríamos viviendo en un milenio de casi dos mil años de duración! Y es más que obvio que el Reino del Señor no ha sido establecido fisicamente en la tierra aún, con los santos resucitados en la nueva Jerusalén y todos los pueblos del mundo adorándole en el monte Sión. La Biblia es bien clara en cuanto a la duración de los tiempos del Fin (7 años) y al establecimiento del Reino (75 días después). No hay tempos indefinidos, todos los sucesos importantes están dentro de un marco de tiempo específico, incluso el arrebatamiento (aunque no tiene una fecha exacta, por supuesto) no puede ocurrir antes del comienzo de la semana septuagésima, pero sí debe ocurrir antes del despliegue de la Ira de Dios.
"Yo anuncio el Fin desde el Principio; desde los tempos antiguos, lo que está por venir. Yo digo: Mi propósito se cumplirá y haré todo lo que deseo" (Is. 46:11)
Las profecías concretadas en el pasado demuestran que su cumplimiento es literal y en el tiempo señalado. Lo mismo debemos esperar de las profecías escatológicas que describen eventos específicos, tiempos específicos y una secuencia determinada.
Dentro del futurismo hay tres interpretaciones acerca del momento del arrebatamiento. Estas posiciones hasta hace pocos años eran pre-tribulacional (antes), post-ribulacional (después) y mid-tribulacional (en el punto medio de la semana septuagésima, antes de la gran tribulación).
Las Posturas Futuristas Premilenialistas más Difundidas
La postura pre-tribulacional es la que predomina en las iglesias evangélicas cuyas raíces se encuentran en el movimiento de los hermanos libres y luego se trasladó a las asociaciones bautistas y pentecostales por nombrar las más numerosas.
Es importante considerar que las demás religiones cristianas del mundo no han adoptado esta postura, por ej., las iglesias Luterana, Calvinista, Anglicana, Adventista y la Católica.
La postura pre-tribulacional sostiene la idea de que el retorno de Cristo no está precedido de señales, y lo sitúa antes del período de tribulación el cual se extendería los 7 años de la semana de Daniel (la última parte que aún no se ha cumplido de la profecia de las setenta semanas, Dn. 9:24-27).
La interpretación post-tribulacional afirma que el retorno de Cristo es posterior al período de tribulación pero antes de Armagedón, lo cual ocurre al final de la semana septuagésima y antes del establecimiento del reino del Señor Jesucristo en la tierra.
La tercera postura ya tenía pocos adeptos décadas atrás y en la actualidad prácticamente ya no es considerada como postura válida. El problema principal es en el afán de cumplir con los requisitos descritos en la Biblia y a la vez complacer a los hombres, han determinado que el arrebatamiento debe ser luego de la manifestación del anticristo a la mitad de los siete años pero antes de la tribulación que comienza justo en ese mismo punto. Por ende, es lo mismo que establecer una fecha para el regreso de Cristo por los suyos. Con solo saber cuándo empieza a correr el reloj profético ya se sabe tres años y medio por adelantado cuándo seremos rescatados.
Más allá de las evidentes fallas y las preferencias personales por una u otra postura, la lógica, esa maravillosa cualidad con la cual Dios nos capacitó, nos indica que no puede haber tres interpretaciones aceptadas como válidas para un mismo evento en particular.
Lo cierto es que en cada una de las posturas hay verdades y desaciertos.
La Postura Pre-Ira
Muchos son los pasajes que prometen a la iglesia ser librada de la ira de Dios. También conocida como el "castigo" de Dios, es la primera etapa del período que se conoce como Día del Señor.
El apóstol Pablo nos dice en Efesios 2:3 que antes de conocer al Señor "éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios". Y luego explica que "por gracia hemos sido salvados, por bondad derramada en Cristo Jesús" (Ef. 2:5,7). Estábamos destinados a Ira de Dios pero Jesús cambió eso para todos los que creen en Él. El apóstol Pedro nos enseña a "esperar ansiosamente" el día del Señor, siguiendo una conducta intachable y esforzándonos para que Dios nos halle sin mancha ni defecto en aquél día. Y nos recuerda que la [aparente] tardanza de nuestro Señor significa salvación. Pedro quiere decir que Dios no se "tarda" sino que es paciente para que todos se salven. Comienza el pasaje diciendo que no nos preocupemos si Jesús aún no viene y se burlan de nosotros por esperarlo (2° Pe. 3:11, 12, 14, 15, 3-4). Debemos tener por seguro de que cumplirá su promesa igual que en los días de Noé (2° Pe. 3:5-7).
Jesucristo dijo que a la mitad de la semana septuagésima se desataría una gran tribulación (Mr. 13:14, 19), la persecución del anticristo. Pero prometió que esos días serian "acortados" (Mr. 13:20) para que todos sus fieles puedan permanecer firmes hasta su Venida.
También profetizó que después de esa tribulación "se oscurecerá el sol y no brillará más la luna, las estrellas caerán del cielo"... [y] verán entonces al Hijo del hombre venir en las nubes con gran poder y gloria. Y él enviará a sus ángeles para reunir de los cuatro vientos a los elegidos." (Mr. 13:24-26).
Estos son simplemente algunos de los tantos pasajes y versículos que podríamos mencionar para presentar nuestro argumento, pero debido a que el tema es tan extenso y complejo para verlo en poco tiempo, creemos que con los pasajes arriba citados logramos expresar la idea central de nuestra postura, conocida como postura pre-ira.
Sencillamente, después de la tribulación, en medio de la persecución, se acortarán abruptamente esos días cuando se dé la señal en los cielos, la señal del Día del Señor (Joel 2:31). El señor Jesús mandará a recoger a los suyos de todos los extremos de la tierra, y una vez que los creyentes se hayan ido, la ira de Dios podrá desatarse sobre los impíos. Eso ocurrirá en algún punto de la segunda mitad de los site años de la profecía de Daniel. Jesucristo rescatará a los suyos de la Ira de Dios, como Él lo prometió y por su palabra lo enseñaron los apóstoles (1° Tes. 4:15).
La postura pre-ira hace una distinción entre ira de Satanás e ira de Dios. La primera comienza claramente a la mitad de la semana septuagésima (Mt. 24:15, 21, Ap. 13:3-7, 12:12, 17) y la segunda en algún punto de ese mismo período, con la apertura del rollo grande, al romperse el séptimo y último sello (Ap. 8:1-4).
Vemos que en el quinto sello, dos instancias (sellos) antes de la apertura del rollo, el castigo aún no ha comenzado (Ap. 6:9-11), la persecución está a pleno. Y es después de un tiempo de persecución que se da la señal del Día del Señor y seguidamente la señal del Hijo del hombre (Mt. 24:15, 29-31) para rescatar a los suyos ante el inminente castigo.